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RECUENTO HISTÓRICO DE LOS GRIEGOS

on September 18, 2013

TIENES 2 OPCIONES:

RECUENTO HISTORICO DE LOS GRIEGOS

RECUENTO HISTÓRICO DE LOS MAYAS

ACTIVIDAD

1. Leer este recuento histórico

2. Copiarlo a tu computadora

3. Resaltar o marcar los verbos que encuentres.

4. Cambiar los verbos a tiempo copretérito (terminación aba, ía)

5. Leer el texto como quedó después de sustituir el tiempo verbal.

6. Escribir un reporte de tus impresiones con respecto a los cambios que observaste al releer el texto modificado

(2010, 09). Recuentos Historicos Griegos Y Mayas. BuenasTareas.com. Recuperado 09, 2010, de http://www.buenastareas.com/ensayos/Recuentos-Historicos-Griegos-y-Mayas/679545.html

A partir del siglo VII antes de nuestra Era, comienza a vislumbrarse un cambio, y quizás un intento de cohesión, dentro de aquellos pueblos que habían invadido la península griega y los alrededores del mar Egeo. Así, tal vez desde ese siglo, se llamó Hellas o Hélade a toda la esfera de establecimientos y colonias de los antiguos griegos. Y ellos mismos pasaron a denominarse helenos, aunque el nombre perteneció a una tribu de Tesalia, aquella llanura de la península balcánica. Desde allí hasta las costas del Mediterráneo y el Asia Menor habían hecho llegar su influencia. Pero no debemos olvidar que el corazón de la Hélade y el “hogar de la cultura helénica”, fue aquella zona convertida en escenario, por una parte, de la más primitiva cultura del arte de Creta y de Micenas, o en lo que se denominó arte minoico y creto-micénico; y, por otra, de la edad homérica que había seguido a la introducción —por parte de invasores aqueos, dorios y jonios— de una lengua indo-europea. De este modo la ruda civilización de los invasores predominó; pero, a partir de los siglos VII al IV a. C., se manifiesta uno de los grandes desarrollos de la civilización entre los que se han presentado en la historia universal. El cambio que se exhibe ahora parece representar una fusión de los elementos de la cultura egea y la indo-europea. De los componentes de la primera, llega la habilidad artística que se combina con la facilidad literaria de la segunda. A ello podemos agregar la capacidad para interrogarse acerca del cosmos, la naturaleza y el ser humano; es decir, su tendencia hacia la filosofía. Esta combinación cultural da lugar a una grande evolución intelectual cuyos comienzos podríamos situar aproximadamente alrededor del año 776 a. C., fecha tradicional en la que se ubica la fundación de los Juegos Olímpicos, en los cuales se congregaban los helenos cada cuatro años; y la cual termina en el transcurso del 336 al 323 a. C., cuando desapareció la libertad helénica por las conquistas de los macedonios, bajo la dirección de Alejandro Magno, quien hará extender la influencia griega hasta Egipto y las riberas del Indo, para dar paso a una fase de la cultura que se denominará no ya helénica, sino helenista, y que implica una “universalización” de lo griego.

La cultura helénica alcanza un supremo grado de desarrollo durante lo que se ha llamado el Período Clásico o “Siglo de Perícles”, ya que una vez derrotados los persas en la Segunda Guerra Médica (479 a. C.) la civilización griega no sufrió interferencias durante mucho tiempo. A pesar de todo, finalmente se presentó la desunión, surgió el antagonismo entre las urbes por lograr la hegemonía en el continente; así las ciudades fueron fácil presa para Filipo II, el macedonio, y su hijo Alejandro. Filipo unió a las ciudades griegas bajo un férreo dominio después de la famosa batalla de Queronea (338 a. C.), y luego intentó conquistar a los persas, pero fue asesinado antes de iniciar esa empresa. Fue su hijo quien emprendió y culminó la tarea de llevar los estandartes helénicos hasta Egipto y, desde allí, hasta más allá de la Hélade asiática.

Las guerras de conquista, la colonización, la fundación de ciudades que fueron imponentes centros intelectuales, permitieron que la cultura griega “se desparramara” por sitios remotos. Alejandría, en el delta del Nilo, conservó por mucho tiempo el saber griego. Bizancio (actual Constantinopla), entre el Mar Negro y el Egeo —cruce obligado de viajeros que de Europa intentaban llegar al continente asiático por tierra—, es aquella legendaria ciudad donde los cruzados y caballeros andantes de la Edad Media hicieron escala tantas veces y donde lo griego perduró por larguísimo tiempo, para luego difundir ese legado a la Europa del Renacimiento.

Si bien las conquistas de Alejandro diseminaron lo helénico, no impidieron, por otra parte, la influencia de las culturas invadidas en lo griego. Por esto, aunque algunos historiadores no hacen la diferencia, es importante destacar que después de las conquistas del hijo de Filipo —a pesar de que “Grecia dominaba el mundo”— la cultura no fue la misma. De ahí que sea preferible denominar esta fase posterior a Alejandro como época helenista o helenística.

El término helenista, “a diferencia de lo helénico o heleno, significa menos puramente lo griego, e indica la extensión de la civilización griega a pueblos como los macedonios y los orientales.” Esto significa también un cambio en los campos de la lengua y literatura. En el aspecto idiomático, se presenta la transición del griego ático a una lengua menos pura conocida como lengua helenista, hablada por personas que no eran griegas, pero que intentaron expresarse en griego. Así mismo, la literatura y la ciencia se hacen más cosmopolitas, se extienden y reciben influencias de otros pueblos. Viajeros como Jenofonte, Heródoto o Platón nos cuentan de los hechos y costumbres de razas establecidas más allá del Egeo. Se inicia, entonces, un notable proceso de helenización de la cultura el cual los historiadores delimitan entre el 336 a. C. y los primeros años del cristianismo, pero que realmente no se puede someter a patrones temporales porque persiste aún en nuestros tiempos, si aceptamos como válida la afortunada paradoja de Óscar Wilde cuando dice que “todo lo que hay de moderno en nosotros se lo debemos a los griegos”.

Recuento Histórico de los Mayas

La civilización maya habitó una vasta región denominada Mesoamérica, en el territorio hoy comprendido por cinco estados del sureste de México que son, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán; y en América Central, en los territorios actuales de Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador, con una historia de aproximadamente 3.000 años.
Durante ese largo tiempo, en ese territorio se hablaron cientos de dialectos que generan hoy cerca de 44 lenguas mayas diferentes. Hablar de los “antiguos mayas” es referirse a la historia de una de las culturas mesoamericanas precolombinas más importantes, pues su legado científico y astronómico es mundial. Contrariamente a una creencia muy generalizada, la civilización maya nunca “desapareció”. Por lo menos, no por completo, pues sus descendientes aún viven en la región y muchos de ellos hablan alguno de los idiomas de la familia mayense.
La literatura maya ilustra la vida de esta cultura. Obras como el Rabinal Achí, el Popol Vuh, los diversos libros del Chilam Balam, son muestra de ello. Lo que sí fue destruido con la conquista es el modelo de civilización que hasta la llegada de los primeros españoles, había generado tres milenios de historia.
La Conquista española de los pueblos mayas se consumó hasta 1697, con la toma de Tayasal, capital de los mayas Itzá y Zacpetén, capital de los mayas Ko’woj en el Petén (actual Guatemala). El último estado maya desapareció cuando el gobierno mexicano de Porfirio Díaz ocupó en 1901 su capital, Chan Santa Cruz, dando así fin a la denominada Guerra de Castas.
Los mayas hicieron grandes e impresionantes construcciones desde el Preclásico medio y grandes ciudades como Nakbé, El Mirador, San Bartolo, Cival, localizadas en la Cuenca del Mirador, en el norte del Petén, y durante el Clásico, las conocidas ciudades de Tikal, Quiriguá, (ambas las primeras en ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1979 y 1981 respectivamente) Palenque, Copán, Río Azul, Calakmul, Comalcalco (construida de ladrillo cocido), así como Ceibal, Cancuén, Machaquilá, Dos Pilas, Uaxactún, Altún Ha, Piedras Negras y muchos otros sitios en el área. Se puede clasificar como un imperio, pero no se sabe si al momento de colonizar impusieron su cultura o si fue un fruto de su organización en ciudades-estado independientes cuya base eran la agricultura y el comercio. Los monumentos más notables son las pirámides que construyeron en sus centros religiosos, junto a los palacios de sus gobernantes y los palacios, lugares de gobierno y residencia de los nobles, siendo el mayor encontrado hasta ahora el de Cancuén, en el sur del Petén, muchas de cuyas estructuras estaban decoradas con pinturas murales y adornos de estuco. Otros restos arqueológicos importantes incluyen las losas de piedra tallada usualmente llamadas estelas (los mayas las llamaban Tetún, o “tres piedras”), que describen a los gobernantes junto a textos logográficos que describen sus genealogías, victorias militares, y otros logros. La cerámica maya está catalogada como de las más variadas, finas y elaboradas del mundo antiguo.
Los mayas participaban en el comercio a larga distancia en Mesoamérica, y posiblemente más allá. Entre los bienes de comercio estaban el jade, el cacao, el maíz, la sal y la obsidiana.

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